Cómo se lee
La reserva juega el mismo fixture que el primer equipo: el
mismo sábado, contra el mismo rival. No se dirige —no hay once ni
planteo—; lo único que decide el DT es la lista.
Y los del once no juegan abajo. El equipo de reserva sale con los
inscriptos que ese sábado no jugaron arriba: los juveniles, el banco,
los mayores que no son titulares y los que mandaste a la reserva.
El que está abajo sigue siendo tuyo: cobra, entrena y ocupa un lugar en
el plantel. Lo único que no hace es jugar en primera —no aparece en
el once ni en el banco— y el ayudante tampoco lo propone.
El ánimo se le cae de golpe el día que baja y le sigue cayendo cada fecha
que pasa abajo. Inscribirlo en la reserva se lo afloja: sigue
apartado, pero al menos juega.
Mandar abajo a uno de los que mandan cuesta el triple que mandar abajo a
uno que recién llegó. El vestuario mira a quién se lo
hiciste, no a cuántos.